martes, 22 de septiembre de 2009

Sus recuerdos no eran mas que un reflejo difuso, como visiones de un hombre que comienza a quedar ciego. Envidiaba a los que hablaban de tiempos pasados con increible precisión, los envidiiaba, pero también desconfiaba de ellos, pues no lo creía posible. El se lanzaba a las profundidades de su memoria pero no encontraba mas que vacio y luego la sensación de vértigo atravesando la garganta. Entonces reconstruia con retasos y formaba una imagen, un momento de la niñez, sobre todo de la niñez y la repetía tantas veces en su cabeza, llenandola de detalles, entonces dormia uno o dos dias seguidos, pues solo así este nuevo recuerdo se afianzaba y al despertar ya no distinguia lo que sucedido de lo soñado. Así se hizo a una historia, su historia, que repetía con soltura y confianza entre sus amigos.

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