domingo, 31 de mayo de 2009

La búsqueda había culminado, suspendidos sobre una carrilera fracturada, estaban los restos del tren, su cuerpo rígido era una amalgama de metales oxidados deborados por la tierra roja.

domingo, 24 de mayo de 2009

Aunque parece una renuncía, no hay elección, el engranaje se mueve y reduce los rituales elementales a la añoranza o la impostura. El desprendimiento me aleja del cine del centro y de las discusiones sobre Dios, de caminar descalzo, de la solidaridad como el acto de la entrega, de tantas tranquilidades, de la certeza de la inmortalidad, la idea de futuro ¿qué espero conservar? volver a ser esa resistencia, volver a la visión.

sábado, 23 de mayo de 2009

La noche es una bestia muda que trepa a la copa de los árboles para aullarle a la guerra y a los seres del desierto. Adentro, en la comodidad de la ciudad, las señales luminosas parpedean, su tenue luz, es la única compañia de unos borrachos que en la vereda juegan a sostenerse los unos a los otros.
Anhela retornar a la nada, estado en el que la palabra perfección tiene algún sentido, imagina ese última vocanada de aire cruzar las adormecidas ruinas de su cuerpo, desafiar el avance de la oscuridad, encender ese pensamiento final que es un si extendido. Le gusta pensar que la secuencia de grandes y pequeñas decisiones a las que llama la vida, se mueve en torno a ese momento definitivo.

martes, 19 de mayo de 2009

Este es el último reducto de sentido, lo que se conserva del ruido, esa sombra que se expande sobre las cosas y los seres, los actos y las palabras para devorarlas. Afuera es un territorio de perros sin fe y de aves de rapiña que se disputan lo que queda en mi, de las cosas y los seres, de los actos y las palabras. Intuyo las causas de esta suerte de exilio, pero el espacio es pequeño y no cabe el arrepentimiento.

lunes, 18 de mayo de 2009

Pensamientos en el tren

Una uña crece carne adentro mientras el bombillo del cuarto se resiste a abandonar su estado de neutralidad. Son estos tiempos de chamizo, de hombres máscara atados a tanques de oxigeno. La existencia resumida en un comentario, la intranquilidad superada en trece pasos, las urgencias mimetizadas, los otros como suplentes rabiosos se chupan sus lenguas y esperan el canto de las sirenas, los gritos de los seres noctámbulos. Tal vez es solo un acto exagerado o una suerte de regresión hacia otras visiones enrejadas, maniatadas, golpeadas.

La palabra flota en aires estancados como flotan los muertos de una guerra sin nombre, alcanza la orilla pero no puede ser llorada, ni su cadaver auxiliado, condenada a su suerte de fantasma debe esperar que otros dias la empujen al cauce para perderse de nuevo.

Edifico claustros con las sobras de los árboles, los mismos de donde descendí un día para recorrer estos valles que con se servian del viento para ofrecerme promesas, vaya ilusión, atrevidos fueron mis ojos que quisieron ver y mi boca que quiso hablar aunque solo se tratara de jugar a los espejos, a los espirales a los laberintos, aunque solo se tratara del truco y del escapismo.