La noche es una bestia muda que trepa a la copa de los árboles para aullarle a la guerra y a los seres del desierto. Adentro, en la comodidad de la ciudad, las señales luminosas parpedean, su tenue luz, es la única compañia de unos borrachos que en la vereda juegan a sostenerse los unos a los otros.
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